Rudich, de 30 años, es pivote. Juega en Vicente López y juegó en SAG Ballester y S.S. Lazio (A2 italiana). Trabaja en su propia agencia de publicidad y comunicación. "Lo que me da libertadores horarias y el tiempo para poder viajar a Uruguay", dice en una entrevista con llamaceleste.com.
--¿Cómo salió la posibilidad de jugar en la Selección y cuál es tu vínculo con Uruguay?
--Jugar con Uruguay fue una idea que siempre estuvo latente, ya que mi padre es uruguayo y sabía, que con ese vínculo, podía tramitar el pasaporte (que de hecho, aun está en "trámite"). Tengo un aprecio y un cariño muy especial por la celeste pues durante 15 años vine de vacaciones al país, conozco bien las tradiciones, los lugares y tengo muchos amigos de este lado del charco. Mi viejo, a pesar de vivir hace 50 años en Buenos Aires se mantiene muy conectado con su Montevideo natal, su Peñarol y por sobre todo, con la selección de fútbol (me vi junto a él todos los partidos de Forlán y cía. en la última copa, me iba del trabajo para ver junto a él cada uno de los encuentros). En relación a la posibilidad, hace algunas semanas escuché una entrevista radial que le hizo Hernán De Lorenzi, de Handball de Primera, a Jorge Botejara (DT de la selección) y al escuchar acerca de las bajas que había por diferentes motivos, nos contactamos y aquí estoy, sumándome de golpe a un hermoso proyecto con gente que me ha tratado de primera en estas semanas que estoy yendo y viniendo a Montevideo. Le tengo que agradecer a Hernán, un gran amigo, por haber hecho la conexión. También a Sebastián Abdala, ex-compañero en SAG Villa Ballester, integrante del seleccionado uruguayo, por haberme llevado al primer entrenamiento.
--¿Cuándo empezaste? ¿Cómo encontraste la realidad uruguaya?
--Empecé hace dos semanas. Voy y vengo. Me encontré con un grupo unido, cordial, educado y con muchas ganas de trabajar y tirar hacia adelante. Ya en los primeros minutos de estadía me hicieron sentir como en casa, desde el cuerpo técnico hasta mis compañeros de puesto. En lo que a nivel de juego respecta, creo que Uruguay está para plantearle frente a los rivales directos que son México y Paraguay en primera fase, y a Chile, por qué no, en un eventual tercer puesto. Las realidades de Argentina y Brasil son distintas hoy por hoy, pues cuentan con planteles de otra talla, con jugadores superprofesionales que hoy son estrella en las principales ligas europeas, a los cuales conozco bien, porque además, muchos de ellos son amigos.

--¿Qué significa para vos esta posibilidad de jugar en la Selección?
--Un sueño hecho realidad a los 30 años, cuando ya pensaba que había vivido todo lo que estaba a mi alcance con el handball. El hecho de integrar una selección, más allá del Panamericano, es algo nuevo e inesperado para mí. Si bien entreno 3 a 4 veces por semana en Vicente López (equipo que milita en Liga de Honor, la mayor divisional del handball argentino) y compito todos los fines de semana, soy 100% amateur. Esto ya fue como tocar el cielo con las manos, al margen de lo que pueda pasar de aquí en más. Una experiencia única e irrepetible, que no quería dejar pasar.
--¿Qué hablaste con Botejara?
--Jorge me conocía de Buenos Aires, de algunos amistosos. No habíamos hablado personalmente, pero si nos conocíamos de vista. La idea es llegar al Panamericano en óptimo estado físico y obviamente esperar que el pasaporte salga cuanto antes para que legalemente pueda vestir la celeste. En lo personal, se que es poco tiempo de adptación, así que mi meta, es poder acoplarme al estilo de juego del equipo, en especial, en la fase defensiva, que es donde vamos a poder nivelar el juego.
--¿Cómo imaginás el Panamericano?
--La verdad es que ni me puse a pensarlo aún. Salir a la cancha como jugador de selección es un sueño, así que por lo pronto, pienso en la preparación, en quedar en la lista y poder serle útil y funcional al grupo y al equipo. Se juega en Buenos Aires, en mi casa, asi que va a ser algo brutal para mi, desde el punto de vista emocional.
